Postres tradicionales peruanos para morirse

Cualquier persona que tenga un ansia de azúcar insaciable estará de acuerdo en que probar los dulces de un país es una de las mejores partes de viajar. Es por eso que el Perú es uno de los lugares favoritos en la Tierra. Su combinación de influencias culinarias españolas y nativas crea un repertorio de postres especialmente interesante.

Aquí están algunos de nuestros favoritos

1. Suspiro de limeña

Este postre clásico fue inventado por Amparo Ayarza, la esposa del poeta José Gálvez, quien lo llamó suspiro de limeña (que significa “suspiro de una mujer de Lima”) debido a su naturaleza ligera y dulce.

La receta consiste en manjar blanco (el nombre peruano para dulce de leche, un tipo de pasta de leche azucarada) con merengue de vino de Oporto y canela. Este postre es el más popular en la región de Lima.

2. Picarones

Los picarones, un tipo de buñuelos o buñuelos, aparecieron por primera vez en libros de cocina peruanos a mediados del siglo XIX. Se diferencian de otras donas en que se hacen usando batata y calabaza.

Una vez fritos, se rematan con chancaca, un jarabe que consiste en azúcar cruda sin refinar de caña de azúcar y generalmente se sazona con cáscara de naranja y canela. Estos anillos sabrosos a menudo se sirven como un postre que acompaña a los anticuchos (pinchos de corazón de vaca) y otros alimentos criollos.

3. Arroz zambito

Esta variación popular de arroz con leche obtiene su color marrón oscuro del jarabe de caña de azúcar llamado chancaca. La receta, que probablemente se remonta a los tiempos coloniales tempranos en Perú, también comúnmente incluye nueces y pasas.

4. Turrón de Doña Pepa

El mes de octubre se llama El Mes Morada (“El mes púrpura”) en Lima. Durante este mes, miles de fieles visten túnicas púrpuras y marchan en procesiones para celebrar El Señor de los Milagros, una imagen de Jesucristo en una capilla en Lima central a la que se le han atribuido muchos milagros.

Esta mujer, también conocida como Doña Pepa, estaba sufriendo una misteriosa enfermedad que le causó parálisis en sus brazos, y ella visitó El Señor de los Milagros para buscar ayuda. Después de que ella fue sanada milagrosamente, creó este turrón y comenzó a entregarlo a otros devotos en la capilla como una forma de mostrar gratitud.

La receta (que supuestamente le dieron los santos en un sueño) requiere múltiples capas de pastel con sabor a anís, unidas con jarabe de frutas y cubiertas de caramelos de colores.

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